28 octubre 2010

La mariposa blanca.

La conversación que se llevaba a cabo no tenía ninguna lógica para él. De vez en cuando sus oídos recibían ruidos cercanos a las palabras, sonidos sin un sentido claro. Por supuesto que no era culpa de quienes los proferían, sino de su mente, que siempre se negaba a mantenerse cerca de su cuerpo.
No diremos que se distrajo con cierto aleteo - distraído ya estaba desde que comenzó la plática - pero sí fueron dos alas blancas en lo que su mente se detuvo. Sin pensarlo, como si el instinto se hubiera apoderado de él, sus manos alcanzaron al animal y por unos segundos lo encerraron. En cuanto la jaula de piel y músculo se abrió, la mariposa blanca - tal vez aterrada - permaneció quieta durante unos segundos.

                                                                                                                    Él sonrió                         y al poco rato                                                 ella voló: otra vez.

21 octubre 2010

Sin

¿Han tenido esa necesidad de juntar letras, palabras, frases y pero con ninguna lógica en sí? ¿Alguna vez experimentaron lo que eran las ganas de escribir y dialogar con tu propia persona sin tener argumentos, o peor aún, un tema específico? ¿Desearon, con tantas fuerzas, tan sólo, compartir ideas sin, realmente, tenerlas? 


Hoy me encuentro así. Hoy quiero leer y no pensar. Hoy quiero escribir sin decir. Hoy quiero discutir sin razón. Hoy sólo quería publicar algo que me saqué de la manga, en el mismo momento que lo anotaba; sin pensar, sin decir, sin razón.